Hola:
No sé cómo comenzar este relato porque el sentimiento de la Navidad sigue vigente en mi interior y me invita a ser comprensivo con cuanto acontece, a ser generoso con cuantos necesitan y a ser agradecido con cuantos me ayudan y se ponen en mi lugar para darme fuerza.
Comienza el año nuevo 2018 y me importa muy poco porque lo interesante está en cada hora que pasa y en lo que hago durante ese plazo. Me importa muy poco si hay uvas, turrones y otros alimentos que parecen propios de estos días. Pero sí me importa la relación con las personas, primero con los que tengo más cerca (mi mujer, mis hijos) y así poco a poco ir extendiendo mis vínculos y afectos con los que me rodean. Por esto, por esas relaciones, por el cariño mostrado entre nosotros, por la cercanía, por compartir velada, sonrisas, ocurrencias... merece la pena esta última noche del año y la comida de mañana.
En estos días vienen a mi mente las muchas navidades pasadas en el pueblo de Añavieja, en casa de mi abuela Crescencia, todos apretados en un espacio reducido, con cena de las de antes, sin calefacción en la casa pero calientes porque el hogar económico (de leña) y el calor que despedían nuestros cuerpos hacían la estancia más cálida. El exterior de la casa estaba blanco, las navidades siempre eran blancas, con una buena capa de nieve y los buenos ratos pasados lanzándonos bolas de nieve entre primos y hermanos llenaban nuestros ratos de ocio. ¡Quién pudiera volver a vivir aquellos tiempos! O al menos que los vivieran mis hijos para que supieran lo que era vivir felices teniendo a nuestro alcance pocos placeres pero sí muchos cariños.
Estos días nos reunimos con el mayor de los cariños, cada uno aporta lo suyo, todos cenamos y comemos en un buen ambiente de acogida. Pero hecho en falta la nieve, la cual creaba un ambiente especial, estabas en casa y sentías y valorabas el calor del que disfrutabas y los villancicos que cantábamos parecían más realidad.
¡En fin, en fin, que estas vivencias se van quedando en el recuerdo!
Y cambiando de tema, diré que ayer, mientras alimentaba a las abejas (no hay nada en el campo, sólo sequía y pobreza) tuve la amarga experiencia de recoger 12 colmenas muertas. ¡Sí, 12 colmenas! Esto es una ruina, nos estamos cargando el planeta, no llueve, no nieva y el campo y sus tierras no se llenan de sangre para que las plantas den su fruto. Vuelvo a las andadas del año pasado y todo lo que había soñado pensando que este año aumentaría el número de colmenas, se ha ido al garete. En menos de 2 meses he pasado de tener 75 colmenas a quedar 55 colmenas. Vuelta a empezar.
En fin, que la tristeza me embarga. He montado dos apiarios preciosos, prácticos. He preparado bidones con inventos míos para que tuvieran agua las abejas de forma continuada, he creado el carretillo, me he gastado un pastón en el toldo para el carro de transportar las colmenas y... Y ahora no llueve ni nieva.
Esto es todo por hoy. Un poco triste, pero es así.
Un abrazo a todos y que disfrutéis de un próspero año 2018.
JManuel
Somos dos apicultores aficionados - Mari Carmen y José Manuel - Los beneficios que obtenemos con la venta de miel los destinamos a subvencionar una escuela y un comedor de una zona de Ecuador (Sucumbíos), fronteriza con Colombia. Tenemos el apiario en AÑAVIEJA (Soria). Nuestros nº de Tfno. 676747608 (Carmen) y 618840924 (José Manuel)
domingo, 31 de diciembre de 2017
domingo, 10 de diciembre de 2017
TRABAJILLOS EN ESTE PUENTE DE LA CONSTITUCIÓN Y DE LA INMACULADA
¡Bienvenidos al Adviento!
El adviento, lo que está por venir, lo vamos construyendo cada día, creando esperanza en lo que hacemos y vida alrededor nuestro mientras caminamos. Sueño con días en que la lluvia humedezca nuestra reseca tierra y los campos alegren nuestra visión con tallos nuevos y verdes. Sólo así, con tallos verdes, podrán hermosearse las plantas y, en meses venideros, mostrar esplendorosas sus flores.
Paseo por Añavieja y sus alrededores y veo cuatro "abrigaderos" en los que se ha acumulado la nieve (escasa) de la semana pasada. El campo, la sembradera, sigue reseca y los tractores apenas arañan el suelo cuando pasan el cultivador para orear la tierra y hacer posible una labranza posterior que voltee la tierra y pueda dar lugar a la sembradera.
Aunque nada está cierto ni seguro, aunque las lluvias no acompañen para humedecer al suelo, yo tengo que seguir alimentando a las abejas. Las alimenté la semana pasada y las he vuelto a alimentar este viernes. Y pese a ello veo que alguna colmena ha perecido, sus inquilinas han muerto y el número de colmenas del colmenar se va reduciendo.
¿Y qué voy a hacer si no les doy alimento? ¿Volver al juego del año pasado en el que tuve que reponer 40 enjambres, muchos de los cuales no llegaron a prosperar porque faltó floración y comida durante este año 2017? Cuanto más me abandone, cuanto menos apueste por el "negocio", cuanto menos adviento invierta de cara al futuro, más duro, más cuesta arriba se me hará tener que volver a empezar, aparte de la inversión que tendría que hacer.
Durante estos días de puente me he pasado mis horas montando con más finura los dos asentamientos básicos con los que cuento. Ahora está más accesibles, se puede entrar con el todoterreno y el remolque hasta el último rincón. Están llanos y cada vez más bonitos. Además, he comenzado a dotarlos de posible suministro de "agua permanente". Para ello estoy preparando dos grandes depósitos de 1.000 litros cada uno - uno para cada asentamiento. Los depósitos irán en alto para evitar que los jabalíes y los ciervos y corzos rompan el bebedero con boya que tendrá cada depósito.
Durante estos días de puente he preparado los asentamientos para poder albergar en cada uno de ellos unas 60 colmenas. Además, he colocado 7 palés apilados, uno sobre otro, en uno de los asentamientos. Sobre los palés irá el depósito de agua con su bebedero y su boya, bien altos. Durante las vacaciones de Navidad prepararé la otra pila de palés y el otro depósito en el segundo asentamiento.
Todo ha llevado mi trabajo y mi tiempo: la búsqueda y el acarreo de los palés, conseguir los dos depósitos de mil litros, el bebedero adaptado con boya para cada depósito... Y otras tareíllas que no se hacen en el campo pero hay que hacerlas en casa.
Una de esas tareíllas de estos días pasados ha consistido en adaptar el carretillo para ponerle una rueda de bicicleta de montaña de 26 pulgadas. He tenido que volver a calcular el nuevo centro de gravedad del carretillo, retrasar el anclaje de la rueda para que no roce con la parte delantera ni con la parte superior... Al final resulta un carretillo "estilo dinosaurio", feo, todo lleno de empalmes de soldadura y de chapa, con unos chapas de apoyo para las patas que más bien parecen chanclas por lo anchas que son y el espacio que ocupan. Es feo, feo con ganas, pero práctico para llevar las colmenas y las alzas porque la rueda grande permite salvar baches y obstáculos grandes y además el carretillo no vuelca porque está bien apoyado en el suelo.
Otra de las tareíllas de los días de puente ha consistido en cambiar alambres a los cuadros de las colmenas y tensarlos todos para que las chapas de cera que voy a poner el mes que viene estén firmes, no se rompan y las abejas hagan estiramiento de la cera de forma uniforme. Esto también me ha llevado unas cuantas horas. Lo he hecho por las tardes, cuando ya anochecía. He preparado más de 200 cuadros o bastidores y me ha ocupado unas cuantas horas.
En fin, que, como decía mi difunta madre, "hacer y deshacer, todo es quehacer".
Y nada más por ahora. Espero que el tiempo acompañe en Navidad y pueda bajar dos carros cargados de colmenas a Valverde de Ágreda y en los meses sucesivos hacer cerca de 40 enjambres para no tener que comprarlos.
Recibid un fuerte saludo de este añaviejero. Nos vemos en los días santos de las vacaciones, allá por el pueblo.
JManuel
El adviento, lo que está por venir, lo vamos construyendo cada día, creando esperanza en lo que hacemos y vida alrededor nuestro mientras caminamos. Sueño con días en que la lluvia humedezca nuestra reseca tierra y los campos alegren nuestra visión con tallos nuevos y verdes. Sólo así, con tallos verdes, podrán hermosearse las plantas y, en meses venideros, mostrar esplendorosas sus flores.
Paseo por Añavieja y sus alrededores y veo cuatro "abrigaderos" en los que se ha acumulado la nieve (escasa) de la semana pasada. El campo, la sembradera, sigue reseca y los tractores apenas arañan el suelo cuando pasan el cultivador para orear la tierra y hacer posible una labranza posterior que voltee la tierra y pueda dar lugar a la sembradera.
Aunque nada está cierto ni seguro, aunque las lluvias no acompañen para humedecer al suelo, yo tengo que seguir alimentando a las abejas. Las alimenté la semana pasada y las he vuelto a alimentar este viernes. Y pese a ello veo que alguna colmena ha perecido, sus inquilinas han muerto y el número de colmenas del colmenar se va reduciendo.
¿Y qué voy a hacer si no les doy alimento? ¿Volver al juego del año pasado en el que tuve que reponer 40 enjambres, muchos de los cuales no llegaron a prosperar porque faltó floración y comida durante este año 2017? Cuanto más me abandone, cuanto menos apueste por el "negocio", cuanto menos adviento invierta de cara al futuro, más duro, más cuesta arriba se me hará tener que volver a empezar, aparte de la inversión que tendría que hacer.
Durante estos días de puente me he pasado mis horas montando con más finura los dos asentamientos básicos con los que cuento. Ahora está más accesibles, se puede entrar con el todoterreno y el remolque hasta el último rincón. Están llanos y cada vez más bonitos. Además, he comenzado a dotarlos de posible suministro de "agua permanente". Para ello estoy preparando dos grandes depósitos de 1.000 litros cada uno - uno para cada asentamiento. Los depósitos irán en alto para evitar que los jabalíes y los ciervos y corzos rompan el bebedero con boya que tendrá cada depósito.
Durante estos días de puente he preparado los asentamientos para poder albergar en cada uno de ellos unas 60 colmenas. Además, he colocado 7 palés apilados, uno sobre otro, en uno de los asentamientos. Sobre los palés irá el depósito de agua con su bebedero y su boya, bien altos. Durante las vacaciones de Navidad prepararé la otra pila de palés y el otro depósito en el segundo asentamiento.
Todo ha llevado mi trabajo y mi tiempo: la búsqueda y el acarreo de los palés, conseguir los dos depósitos de mil litros, el bebedero adaptado con boya para cada depósito... Y otras tareíllas que no se hacen en el campo pero hay que hacerlas en casa.
Una de esas tareíllas de estos días pasados ha consistido en adaptar el carretillo para ponerle una rueda de bicicleta de montaña de 26 pulgadas. He tenido que volver a calcular el nuevo centro de gravedad del carretillo, retrasar el anclaje de la rueda para que no roce con la parte delantera ni con la parte superior... Al final resulta un carretillo "estilo dinosaurio", feo, todo lleno de empalmes de soldadura y de chapa, con unos chapas de apoyo para las patas que más bien parecen chanclas por lo anchas que son y el espacio que ocupan. Es feo, feo con ganas, pero práctico para llevar las colmenas y las alzas porque la rueda grande permite salvar baches y obstáculos grandes y además el carretillo no vuelca porque está bien apoyado en el suelo.
Otra de las tareíllas de los días de puente ha consistido en cambiar alambres a los cuadros de las colmenas y tensarlos todos para que las chapas de cera que voy a poner el mes que viene estén firmes, no se rompan y las abejas hagan estiramiento de la cera de forma uniforme. Esto también me ha llevado unas cuantas horas. Lo he hecho por las tardes, cuando ya anochecía. He preparado más de 200 cuadros o bastidores y me ha ocupado unas cuantas horas.
En fin, que, como decía mi difunta madre, "hacer y deshacer, todo es quehacer".
Y nada más por ahora. Espero que el tiempo acompañe en Navidad y pueda bajar dos carros cargados de colmenas a Valverde de Ágreda y en los meses sucesivos hacer cerca de 40 enjambres para no tener que comprarlos.
Recibid un fuerte saludo de este añaviejero. Nos vemos en los días santos de las vacaciones, allá por el pueblo.
JManuel
viernes, 24 de noviembre de 2017
COMO CONSTRUIR UN CARRETILLO DE TRANSPORTAR COLMENAS
Hola:
Os voy a facilitar el "tutorial" para convertir un carretillo normal en un carretillo de transportar colmenas o alzas. Es fácil, seguir los pasos que indico.
Resumen de los pasos:
1. Quitar caja del carretillo
2. Crear base para colocar pletinas que acogerán la rueda de bicicleta
3. Cortar chapa para hacer más grande el hueco que ocupe la rueda de la bicicleta
4. Soldar la base con la rueda a la estructura del carretillo
5. Reforzar estructura de sujeción al carretillo
6. Colocar bandeja que soportará las colmenas y soldarla.
7. Nivelar base y carretillo colocando supletorio bajo las patas. Soldar.
8. Colocar chapa sobre bandeja con ayuda de tornillos roscachapa.
A continuación os facilito el tutorial con las imágenes que lo ilustran.
Os voy a facilitar el "tutorial" para convertir un carretillo normal en un carretillo de transportar colmenas o alzas. Es fácil, seguir los pasos que indico.
Resumen de los pasos:
1. Quitar caja del carretillo
2. Crear base para colocar pletinas que acogerán la rueda de bicicleta
3. Cortar chapa para hacer más grande el hueco que ocupe la rueda de la bicicleta
4. Soldar la base con la rueda a la estructura del carretillo
5. Reforzar estructura de sujeción al carretillo
6. Colocar bandeja que soportará las colmenas y soldarla.
7. Nivelar base y carretillo colocando supletorio bajo las patas. Soldar.
8. Colocar chapa sobre bandeja con ayuda de tornillos roscachapa.
A continuación os facilito el tutorial con las imágenes que lo ilustran.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
HEMOS "INVENTADO" UN CARRETILLO PARA TRANSPORTAR ALZAS Y COLMENAS
Buenos días:
¡Bienvenida sea la creatividad! Estaba harto de transportar las colmenas y las alzas, una a una, desde el carro hasta cada punto de los asentamientos. Acababa deslomado, con dolor de espalda. Le comenté la idea a mi hermano Amancio y mi problema con los dolores de espalda.
A Amancio sólo hay que proponerle retos y él se supera para dar soluciones. Eso es lo que hizo un domingo por la tarde de finales de septiembre. Cogió un carretillo viejo al que yo le había quitado la caja y se puso a trabajar con materiales de segunda mano. Ideó la carretilla que os presenté hace ya varias semanas y con la cual me ha facilitado enormemente el trabajo. Gracias, hermanito, eres un cielo, generoso con tu trabajo y por tu entrega a todo el mundo.
Pues bien, me fijé bien en el prototipo de mi hermano y pasé mis horas dándole vueltas para hacerle otro carro igual a mi amigo Íñigo (el que me enseña a trabajar con las abejas). Le he dado vueltas y más vueltas, he mejorado el centro de gravedad de la carretilla, le he puesto refuerzos en los puntos que he considerado más débiles, he embellecido su presencia y aquí tenéis el nuevo invento. No difiere en gran medida del invento de mi hermano Amancio, salvo en la presencia menos tosca. Me gustaría que hubiera otros apicultores que se lo copiaran y pudieran beneficiarse de él.
Me siento muy orgulloso de mi trabajo, especialmente porque no soy un hombre de mecánica y no trabajo habitualmente en este tipo de campo ni con estos materiales. Pero ahí queda.
También os diré que el fin de semana pasado enviamos 5.000 € a Ecuador. Deseamos que esta pequeña cantidad sirva para apoyar proyectos que ayuden a personas (especialmente niños y niñas) pobres y que viven situaciones desfavorecidas.
Con ese dinero enviado va el esfuerzo de todos los miembros de mi familia, de los que me dejan locales para guardar materiales (tía Rosa, Fe), de los que vendéis miel en todos los lugares (no voy a nombrar a todos porque sois muchos), de quien nos facilita las etiquetas (Amparo), de quien...
Le pido a Dios que nos siga manteniendo unidos en este proyecto y que aumente el número de colaboradores.
Gracias a todos y a todas. Un beso, un abrazo, un... GRANDE a cada uno.
José Manuel
¡Bienvenida sea la creatividad! Estaba harto de transportar las colmenas y las alzas, una a una, desde el carro hasta cada punto de los asentamientos. Acababa deslomado, con dolor de espalda. Le comenté la idea a mi hermano Amancio y mi problema con los dolores de espalda.
A Amancio sólo hay que proponerle retos y él se supera para dar soluciones. Eso es lo que hizo un domingo por la tarde de finales de septiembre. Cogió un carretillo viejo al que yo le había quitado la caja y se puso a trabajar con materiales de segunda mano. Ideó la carretilla que os presenté hace ya varias semanas y con la cual me ha facilitado enormemente el trabajo. Gracias, hermanito, eres un cielo, generoso con tu trabajo y por tu entrega a todo el mundo.
Pues bien, me fijé bien en el prototipo de mi hermano y pasé mis horas dándole vueltas para hacerle otro carro igual a mi amigo Íñigo (el que me enseña a trabajar con las abejas). Le he dado vueltas y más vueltas, he mejorado el centro de gravedad de la carretilla, le he puesto refuerzos en los puntos que he considerado más débiles, he embellecido su presencia y aquí tenéis el nuevo invento. No difiere en gran medida del invento de mi hermano Amancio, salvo en la presencia menos tosca. Me gustaría que hubiera otros apicultores que se lo copiaran y pudieran beneficiarse de él.
Me siento muy orgulloso de mi trabajo, especialmente porque no soy un hombre de mecánica y no trabajo habitualmente en este tipo de campo ni con estos materiales. Pero ahí queda.
También os diré que el fin de semana pasado enviamos 5.000 € a Ecuador. Deseamos que esta pequeña cantidad sirva para apoyar proyectos que ayuden a personas (especialmente niños y niñas) pobres y que viven situaciones desfavorecidas.
Con ese dinero enviado va el esfuerzo de todos los miembros de mi familia, de los que me dejan locales para guardar materiales (tía Rosa, Fe), de los que vendéis miel en todos los lugares (no voy a nombrar a todos porque sois muchos), de quien nos facilita las etiquetas (Amparo), de quien...
Le pido a Dios que nos siga manteniendo unidos en este proyecto y que aumente el número de colaboradores.
Gracias a todos y a todas. Un beso, un abrazo, un... GRANDE a cada uno.
José Manuel
domingo, 5 de noviembre de 2017
COMIENZA EL FRÍO EN AÑAVIEJA
Hola:
Sí, amigos y amigas, este fin de semana ha comenzado a hacer frío en Añavieja. Anunciaban lluvia y total que sólo hemos recogido 8 míseros litros que no sirven para nada.
El sábado tuve que alimentar a las abejas porque se me mueren de hambre. Este fin de semana les puse una bolsa de comida a cada colmena, pero llegue un poco tarde y tuve que recoger dos colmenas muertas por falta de alimento. Aún no ha empezado el invierno y ya se me han muerto ¡10 colmenas!
Pero os contaré que el sábado me ayudó mi hermano Juan Carlos. Fuimos con el tractor que tiene pala en la parte delantera hasta el asentamiento de El Pino. Este lugar lo quiero arreglar y convertirlo en un "santuario" al cual dé gusto llegar y las abejas estén protegidas.
Pues bien. A lo largo del camino de acceso fue pasando la pala por el suelo y dejándolo lo más llano posible (en fines de semana venideros tengo la intención de subir por el camino cortando las ramas de las encinas que invaden el susodicho camino y haciendo del mismo una autopista). Una vez llegados al asentamiento, hicimos (hizo él con el tractor) un recorrido circular para poder entrar al asentamiento por un lado, después realizar un circuito entrando por la parte alta y salir otra vez al camino. Le llevó su tiempo quitar arena de un lado, rellenar barranquillos por otro y dejarme una "autopista" en aquel lugar. Además me amplió otro espacio para colocar otras diez colmenas. Con lo cual, en ese lugar voy a poder poner en torno a 55 colmenas. ¡Gracias, Carlos, eres un cielo!
Aunque os parezca mentira este trabajo que hemos hecho este fin de semana servirá para que las colmenas estén bien acomodadas en el mes de julio. Osea que llevo algo así como 8 meses de adelanto. Además voy a colocar un gran depósito de agua de mil litros para que las abejas tengan agua suficiente durante todo el verano.
En próximos fines de semana iré acondicionando el otro asentamiento que está a los pies del Monte Pégado y donde pienso llevar la mitad de las colmenas en el mes de julio. Quiero dejarlo cómodo, hábil, con agua suficiente para no tener que llevar bidones cada semana en el período de mayores calores.
Por otra parte, el todoterreno arranca a la primera con el nuevo invento de calentar los calentadores con un pulsador manual. Son trucos de la abuela, pero funcionan y permiten trabajar sin contratiempos en estos fríos meses de invierno.
Nos quedan sólo 50 kg de miel, y con esto se cierra la campaña. Hemos obtenido 1.000 kilos de miel en todo el año, que no es mucho. Pero son más que los 750 kilos que cosechamos el año pasado.
Ahora comienza el trabajo de quitar la cera vieja a muchos cuadros para que Íñigo la pueda volver a aprovechar cociéndola y obteniendo planchas de cera nueva, amarilla, brillante, limpia. Osea que hay trabajo en los próximos fines de semana. Cuando llegue el mes de febrero tendré que poner cera nueva a muchos cuadros a los que he ido quitándoles la cera vieja. Yo calculo que tendré que colocar en torno a los 400 cuadros. Eso me llevará algunos días de trabajo en el obrador, pero todo forma parte del trabajo del apicultor.
Los fines de semana que pasamos en Añavieja están un poco vacíos desde que nuestro hijo Alberto se fue a estudiar a la universidad de Santander, a estudiar Ciencias del Deporte (por cierto, hoy ha corrido un cros popular en Santander y ha quedado sexto. Veo que con eso de tener que estudiar va bajando la forma y ya no está entre los tres primeros en las carreras). Además, nuestra hija María falta algunos fines de semana porque se va de fin de semana con los scouts. Los hijos se hacen mayores, te hacen sentir más mayor a ti (a mí) y, aun cuando esto es ley de vida, da nostalgia y morriña mirar las fotos de cuando nuestros hijos eran pequeños, nos acompañaban al pueblo, colaboraban en el trabajo del campo y en las abejas. ¡Ayyyyyyyyyyy, me voy pareciendo a un abuelo!
Y esto es todo por ahora. Vamos a dejarlo ahí para no ponerme melancólico. El próximo día más.
Un abrazo.
JoséManuel
Sí, amigos y amigas, este fin de semana ha comenzado a hacer frío en Añavieja. Anunciaban lluvia y total que sólo hemos recogido 8 míseros litros que no sirven para nada.
El sábado tuve que alimentar a las abejas porque se me mueren de hambre. Este fin de semana les puse una bolsa de comida a cada colmena, pero llegue un poco tarde y tuve que recoger dos colmenas muertas por falta de alimento. Aún no ha empezado el invierno y ya se me han muerto ¡10 colmenas!
Pero os contaré que el sábado me ayudó mi hermano Juan Carlos. Fuimos con el tractor que tiene pala en la parte delantera hasta el asentamiento de El Pino. Este lugar lo quiero arreglar y convertirlo en un "santuario" al cual dé gusto llegar y las abejas estén protegidas.
Pues bien. A lo largo del camino de acceso fue pasando la pala por el suelo y dejándolo lo más llano posible (en fines de semana venideros tengo la intención de subir por el camino cortando las ramas de las encinas que invaden el susodicho camino y haciendo del mismo una autopista). Una vez llegados al asentamiento, hicimos (hizo él con el tractor) un recorrido circular para poder entrar al asentamiento por un lado, después realizar un circuito entrando por la parte alta y salir otra vez al camino. Le llevó su tiempo quitar arena de un lado, rellenar barranquillos por otro y dejarme una "autopista" en aquel lugar. Además me amplió otro espacio para colocar otras diez colmenas. Con lo cual, en ese lugar voy a poder poner en torno a 55 colmenas. ¡Gracias, Carlos, eres un cielo!
Aunque os parezca mentira este trabajo que hemos hecho este fin de semana servirá para que las colmenas estén bien acomodadas en el mes de julio. Osea que llevo algo así como 8 meses de adelanto. Además voy a colocar un gran depósito de agua de mil litros para que las abejas tengan agua suficiente durante todo el verano.
En próximos fines de semana iré acondicionando el otro asentamiento que está a los pies del Monte Pégado y donde pienso llevar la mitad de las colmenas en el mes de julio. Quiero dejarlo cómodo, hábil, con agua suficiente para no tener que llevar bidones cada semana en el período de mayores calores.
Por otra parte, el todoterreno arranca a la primera con el nuevo invento de calentar los calentadores con un pulsador manual. Son trucos de la abuela, pero funcionan y permiten trabajar sin contratiempos en estos fríos meses de invierno.
Nos quedan sólo 50 kg de miel, y con esto se cierra la campaña. Hemos obtenido 1.000 kilos de miel en todo el año, que no es mucho. Pero son más que los 750 kilos que cosechamos el año pasado.
Ahora comienza el trabajo de quitar la cera vieja a muchos cuadros para que Íñigo la pueda volver a aprovechar cociéndola y obteniendo planchas de cera nueva, amarilla, brillante, limpia. Osea que hay trabajo en los próximos fines de semana. Cuando llegue el mes de febrero tendré que poner cera nueva a muchos cuadros a los que he ido quitándoles la cera vieja. Yo calculo que tendré que colocar en torno a los 400 cuadros. Eso me llevará algunos días de trabajo en el obrador, pero todo forma parte del trabajo del apicultor.
Los fines de semana que pasamos en Añavieja están un poco vacíos desde que nuestro hijo Alberto se fue a estudiar a la universidad de Santander, a estudiar Ciencias del Deporte (por cierto, hoy ha corrido un cros popular en Santander y ha quedado sexto. Veo que con eso de tener que estudiar va bajando la forma y ya no está entre los tres primeros en las carreras). Además, nuestra hija María falta algunos fines de semana porque se va de fin de semana con los scouts. Los hijos se hacen mayores, te hacen sentir más mayor a ti (a mí) y, aun cuando esto es ley de vida, da nostalgia y morriña mirar las fotos de cuando nuestros hijos eran pequeños, nos acompañaban al pueblo, colaboraban en el trabajo del campo y en las abejas. ¡Ayyyyyyyyyyy, me voy pareciendo a un abuelo!
Y esto es todo por ahora. Vamos a dejarlo ahí para no ponerme melancólico. El próximo día más.
Un abrazo.
JoséManuel
domingo, 15 de octubre de 2017
ÚLTIMO EMBOTADO DEL AÑO 2017
Buenas tardes:
Hemos llegado de Añavieja donde hemos pasado el fin de semana de curro, curro, curro.
Hemos embotado los últimos 253 kilos de miel, hemos alimentado a las colmenas porque ya estaban pasando hambre y hemos descubierto que ya se nos han muerto 9 colmenas y todavía no hemos comenzado el invierno.
Así es que esta mañana, como ayer, me he levantado a las 6:45 y he dedicado mi tiempo a prepararles comida. Después las he alimentado y el resto del día lo hemos dedicado a limpiar el obrador, dejarlo como los chorros del oro.
¡Qué malas perspectivas se aventuran para el campo y para la apicultura si no llueve fuerte desde mediados de este mes de octubre y hasta Navidad!
Por cierto, el viernes llevé a Añavieja el carro, al cual le he puesto toldo para trabajar más cómodo con las abejas y que éstas no invadan las alzas cuando recojo la miel. Pero el problema lo tengo con el todoterreno: el motor suena bien, aunque tiene poca fuerza, pero el motor de arranque no cumple su función y tengo que ponerlo en marcha a "tirón", lanzando el vehículo por caminos en cuesta (con la marcha en 2ª) y soltando el embrague a la vez que acelero. Llevé el vehículo al taller para que lo repararan y la cosa sigue igual. Así es que cuando aparco en el pueblo o voy a las abejas tengo que buscar un terreno en pendiente para arrancar a tirón.
Y cambiando de tema, os adjunto una foto de cómo he transformado mi carretilla de carga en carretilla para llevar colmenas o alzas. La idea fue mía, pero el ejecutor fue mi hermano. El "vehículo" funciona a las mil maravillas y me ahorra muchas fuerzas y mucho tiempo porque puedo cargar varias alzas, la rueda es alta y sortea los obstáculos sin apenas esfuerzo. ¡Qué invento!
Bueno, amigos y amigas, el próximo día os contaré algo más interesante porque hoy, con las 9 colmenas muertas ya he hecho negocio.
Un abrazo.
JManuel
Hemos llegado de Añavieja donde hemos pasado el fin de semana de curro, curro, curro.
Hemos embotado los últimos 253 kilos de miel, hemos alimentado a las colmenas porque ya estaban pasando hambre y hemos descubierto que ya se nos han muerto 9 colmenas y todavía no hemos comenzado el invierno.
Así es que esta mañana, como ayer, me he levantado a las 6:45 y he dedicado mi tiempo a prepararles comida. Después las he alimentado y el resto del día lo hemos dedicado a limpiar el obrador, dejarlo como los chorros del oro.
¡Qué malas perspectivas se aventuran para el campo y para la apicultura si no llueve fuerte desde mediados de este mes de octubre y hasta Navidad!
Por cierto, el viernes llevé a Añavieja el carro, al cual le he puesto toldo para trabajar más cómodo con las abejas y que éstas no invadan las alzas cuando recojo la miel. Pero el problema lo tengo con el todoterreno: el motor suena bien, aunque tiene poca fuerza, pero el motor de arranque no cumple su función y tengo que ponerlo en marcha a "tirón", lanzando el vehículo por caminos en cuesta (con la marcha en 2ª) y soltando el embrague a la vez que acelero. Llevé el vehículo al taller para que lo repararan y la cosa sigue igual. Así es que cuando aparco en el pueblo o voy a las abejas tengo que buscar un terreno en pendiente para arrancar a tirón.
Y cambiando de tema, os adjunto una foto de cómo he transformado mi carretilla de carga en carretilla para llevar colmenas o alzas. La idea fue mía, pero el ejecutor fue mi hermano. El "vehículo" funciona a las mil maravillas y me ahorra muchas fuerzas y mucho tiempo porque puedo cargar varias alzas, la rueda es alta y sortea los obstáculos sin apenas esfuerzo. ¡Qué invento!
Bueno, amigos y amigas, el próximo día os contaré algo más interesante porque hoy, con las 9 colmenas muertas ya he hecho negocio.
Un abrazo.
JManuel
lunes, 2 de octubre de 2017
LA ÚLTIMA "CATA" DEL AÑO
Buen día os dé el Señor a todos los que leéis este blog.
Hace varias lunas que no escribía en él pero al fin tengo algo interesante que escribir y que merezca la pena. Este fin de semana catamos la miel y recogimos algunos kilos. La verdad es que no sabemos qué tipo de miel es en concreto. El año pasado, por estas mismas fechas, recogimos poca miel, pero sabíamos que era de encina y de brezo. Este año sólo sabemos que es miel "de monte" porque es el monte el lugar en el que han estado aisladas las colmenas, sin contacto con fincas de cultivo.
También he llevado a cabo el traslado de las colmenas hasta el monte de Añavieja para que pasen la invernada, metidas entre encinas, orientadas hacia el sur, hacia el Moncayo. Ha sido un fin de semana glorioso pues el viernes pasado estuvimos sacando miel hasta por la noche. Al oscurecer me fui con el todoterreno y el carro y llevé el primer viaje de colmenas. Al día siguiente, sábado, a las 7:15 de la mañana vi amanecer mientras cargaba otro viaje de colmenas y las llevaba al mismo lugar de la invernada. Y el mismo sábado, por la noche llevé el último viaje a la invernada. Además, durante el sábado estuvimos sacando miel y recogiendo el obrador. ¡Buena paliza de fin de semana!
Me llena de satisfacción saber que dejo las colmenas bien cargadas de miel y de abejas. Había colmenas que me resultaron pesadas de cargar y eso me crea esperanzas para el próximo año apícola en el que tengo intención de hacerme mis propios núcleos. También he de decir que había entre 5 y 10 colmenas poco pesadas, las cuales seguramente morirán antes de que empiecen los fríos, pero espero disponer de un fin de semana para sacudir las abejas de las susodichas colmenas y que éstas vayan volando a engrosar y aumentar el saldo de abejas de sus colmenas vecinas. Así tendré menos colmenas, pero las que queden serán más fuertes.
También he de señalar que durante estas fechas pasadas he dado vueltas en mi mente acerca de cómo mejorar mi infraestructura y por eso he aislado de forma satisfactoria el almacén de colmenas y de alzas fabricando ventanales de malla y aislando el interior. También he mejorado el carretillo con el que transportar las colmenas desde los asentamientos hasta el carro. Soy "un hacha" porque al carretillo le he quitado su rueda original, he soldado un complemento (bueno, lo ha hecho mi querido hermano, que es un figura) y le he puesto una rueda de bicicleta, más alta, lo cual me permite sortear baches e ir más ligero en los traslados. Ha sido un acierto total. Y en fechas próximas voy a poner toldo al remolque para que al introducir las alzas en él no vengan las abejas a molestar y pueda hacer traslados seguros a la vez que al pasar por los pueblos la gente no vea que llevo colmenas y se asuste y salga corriendo.
Ahora tengo que llevar a cabo nuevas obras en invierno: ampliar un asentamiento y acondicionarlo mejor, fabricar bases para otro asentamiento en el que quiero colocar los núcleos que voy a crear en el mes de marzo... Y algunas mejoras más.
Estoy intentando ser positivo y mirar hacia el futuro con optimismo, como tiene que ser.
Ahora sólo nos falta dejar madurar la miel recogida y envasarla para la venta (ya está toda vendida porque somos unos productores deficitarios y los clientes esperan ansiosos)
Bueno, amigos, amigas, hasta la próxima. Por cierto, si queréis ver un vídeo bonito, os invito a que entréis en internet y escribáis "claves para alcanzar el éxito y la felicidad". Os gustará
Recibid un abrazo de esta familia, a la cual le falta un miembro, nuestro hijo Alberto, que ha empezado a estudiar en la universidad "Ciencias del deporte".
JManuel
Hace varias lunas que no escribía en él pero al fin tengo algo interesante que escribir y que merezca la pena. Este fin de semana catamos la miel y recogimos algunos kilos. La verdad es que no sabemos qué tipo de miel es en concreto. El año pasado, por estas mismas fechas, recogimos poca miel, pero sabíamos que era de encina y de brezo. Este año sólo sabemos que es miel "de monte" porque es el monte el lugar en el que han estado aisladas las colmenas, sin contacto con fincas de cultivo.
También he llevado a cabo el traslado de las colmenas hasta el monte de Añavieja para que pasen la invernada, metidas entre encinas, orientadas hacia el sur, hacia el Moncayo. Ha sido un fin de semana glorioso pues el viernes pasado estuvimos sacando miel hasta por la noche. Al oscurecer me fui con el todoterreno y el carro y llevé el primer viaje de colmenas. Al día siguiente, sábado, a las 7:15 de la mañana vi amanecer mientras cargaba otro viaje de colmenas y las llevaba al mismo lugar de la invernada. Y el mismo sábado, por la noche llevé el último viaje a la invernada. Además, durante el sábado estuvimos sacando miel y recogiendo el obrador. ¡Buena paliza de fin de semana!
Me llena de satisfacción saber que dejo las colmenas bien cargadas de miel y de abejas. Había colmenas que me resultaron pesadas de cargar y eso me crea esperanzas para el próximo año apícola en el que tengo intención de hacerme mis propios núcleos. También he de decir que había entre 5 y 10 colmenas poco pesadas, las cuales seguramente morirán antes de que empiecen los fríos, pero espero disponer de un fin de semana para sacudir las abejas de las susodichas colmenas y que éstas vayan volando a engrosar y aumentar el saldo de abejas de sus colmenas vecinas. Así tendré menos colmenas, pero las que queden serán más fuertes.
También he de señalar que durante estas fechas pasadas he dado vueltas en mi mente acerca de cómo mejorar mi infraestructura y por eso he aislado de forma satisfactoria el almacén de colmenas y de alzas fabricando ventanales de malla y aislando el interior. También he mejorado el carretillo con el que transportar las colmenas desde los asentamientos hasta el carro. Soy "un hacha" porque al carretillo le he quitado su rueda original, he soldado un complemento (bueno, lo ha hecho mi querido hermano, que es un figura) y le he puesto una rueda de bicicleta, más alta, lo cual me permite sortear baches e ir más ligero en los traslados. Ha sido un acierto total. Y en fechas próximas voy a poner toldo al remolque para que al introducir las alzas en él no vengan las abejas a molestar y pueda hacer traslados seguros a la vez que al pasar por los pueblos la gente no vea que llevo colmenas y se asuste y salga corriendo.
Ahora tengo que llevar a cabo nuevas obras en invierno: ampliar un asentamiento y acondicionarlo mejor, fabricar bases para otro asentamiento en el que quiero colocar los núcleos que voy a crear en el mes de marzo... Y algunas mejoras más.
Estoy intentando ser positivo y mirar hacia el futuro con optimismo, como tiene que ser.
Ahora sólo nos falta dejar madurar la miel recogida y envasarla para la venta (ya está toda vendida porque somos unos productores deficitarios y los clientes esperan ansiosos)
Bueno, amigos, amigas, hasta la próxima. Por cierto, si queréis ver un vídeo bonito, os invito a que entréis en internet y escribáis "claves para alcanzar el éxito y la felicidad". Os gustará
Recibid un abrazo de esta familia, a la cual le falta un miembro, nuestro hijo Alberto, que ha empezado a estudiar en la universidad "Ciencias del deporte".
JManuel
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