lunes, 8 de febrero de 2021

UN LIBRO SOBRE APICULTURA DEL AÑO 1935

Sí, amigos y amigas de Añamiel Solidaria, dispongo de un libro, fotocopiado, editado en Barcelona en el año 1935 y que lleva por título "La abeja productiva. Métodos modernos de Apicultura Práctica". Editorial Osso. Barcelona.  El problema es que pesa mucho, son  casi 22 megas. Si alguno está interesado en leerlo y saber cómo se pensaba y se trabajaba en aquellos años, me hace llegar su correo electrónico y se lo envío. 

El libro es interesante, informa de cómo se trabajaba en aquella época. Hay cosas de las que habla que se siguen trabajando de igual modo actualmente, si bien hoy está ampliamente superado.

Si alguien está interesado en volver a aquella época, me envía su correo electrónico y se lo hago llegar y comparto el archivo como ONE drive.

Un abrazo.

JManuel

sábado, 6 de febrero de 2021

¡¡¡ TARÍ, TARÍ, TARÍ, COMENZAMOS LA CAMPAÑA APÍCOLA 2021 !!!

 Buenas tardes (aquí, en Logroño, son lluviosas y esperanzadoras).

Un año más, y ya son doce los años, inicio la campaña apícola con renovadas expectativas, con ilusiones renovadas y con el firme propósito de seguir trabajando para mantener nuestra encomienda de ayuda y compromiso con colectivos menos favorecidos y afortunados que los que vivimos en España.

Si me remito a cómo ha concluido la campaña 2020, tengo que decir que hubo una buena producción de miel, pero que casi la mitad de la misma está todavía por venderse. La imposibilidad de moverse se ha convertido en imposibilidad de ventas. Varios cientos de kilos de miel, de la miel potente, de brezo y encina aguardan en nuestro pequeño almacén-cochera a ser vendidos. Enviamos el dinero a Ecuador la campaña pasada pero tuvimos que anticiparlo de nuestro bolsillo porque no se vendió la miel. Eso nos causó un "agujerillo" de varios miles de euros, pero lo dimos por bueno porque este año tenemos un remanente de miel que, si la vendemos, nos ayudará para pagar la compra de nuevos enjambres.

El año pasado - año pandémico donde los haya - renové muchas cosas en nuestro "negocio", entre otras la adquisición de un todoterreno de segunda mano, la compra de 50 núcleos y algunas "minucias" más. Este año continuaré comprando más enjambres para reponer la gran cantidad de muertes de colmenas del año 2019 (murieron todas las colmenas) y que todavía están pendientes, quizá compre un madurador de 300 kg. También he pensado mejorar el apiario de Añavieja, hacerlo más práctico, con tres filas de colmenas mirando al carasur, lo cual me evitará tener que hacer el movimiento de carga y descarga de colmenas cargando con ellas en brazos en largos trechos. Ya tengo diseñado la forma de llevarlo a cabo y será mi hermano Carlos quien, con su tractor con pala, me allane el terreno, me iguale el apiario y me facilite el trabajo. He pasado muchas horas ideando este cambio y creo que va a resultar fructífero en tanto en cuanto me evitaré dolores de espalda producidos como consecuencia de mi operación de hernia discal (el dolor lo viví y lo sufrí el otro día cuando cargué los dos viajes de colmenas).

El martes pasado - 2 de febrero de 2021 - trasladé las colmenas a Valverde de Ágreda con la sana intención de que ayuden a la polinización de los almendros de la buena gente de Valverde. Porque he de reconocer que en ese pueblo hay buena gente, al menos esa es la experiencia que voy teniendo en estos años en los que les bajo las colmenas para la polinización. Son gente sencilla, humilde, discreta y haré por ellos lo que sea menester para que sus polinizaciones sean lo más productivas posibles. Pues bien, en esa jornada del martes pasado hice dos viajes "a tope", con el carro y el Terrano cargados de colmenas hasta la bandera. Al día siguiente las alimenté y las dejé en condiciones óptimas para poder trabajar con ellas. Como ya os decía al inicio de esta comunicación, hoy está lloviendo y eso aventura buena cosecha de miel de milflores. A esa humedad hay que añadir la que se produjo con la nevada de enero. Esto marcha bien, por ahora.

Este año tengo nuevo aprendiz. Es de Valverde de Ágreda y se llama Jesús. Detrás de él, y paréceme que con muchas ilusiones de aprender, están su mujer, Beatriz, y sus hijas pequeñas: África, Candela y Lucía. Esta novedad me produce gran alegría porque de este modo ya hay alguien de Valverde que quiere tener sus propias colmenas para polinizar sus campos de almendros. Este año comenzaremos aprendiendo el manejo básico de las colmenas, adquirirá varios enjambres, seguro que obtiene una cantidad significativa de miel y el próximo año mejorará su aprendizaje. Deseo, en lo más profundo de mi alma, que trabajemos y colaboremos en años venideros para que mejore en el manejo apícola y me enseñe cosas a mí. Por mi parte va a poder contar con mi infraestructura de Añavieja para poder obtener allí miel de monte y con mi obrador para sacar la miel. Todo se andará, y más si pienso en que es una buena labor para potenciar a la gente sencilla de los pueblos.

Creo que a finales de este mes bajaré a La Rioja 28 colmenas para pasar los 28 enjambres que me venderá mi maestro Íñigo. Allí, en La Rioja, la campaña suele ir adelantada dos o tres semanas con relación a Valverde pues la diferencia de altura y de temperatura de La Rioja con Añavieja y Valverde es importante. Pues, como decía, bajaré las colmenas, pasaremos los enjambres a dichas colmenas y las dejaré dos o tres semanas para que se pongan potentes. Después las subiré a Valverde a que terminen de polinizar los almendros y pecoreen el tomillo.

Para disponer de espacio donde colocar las colmenas en Valverde, he "montado" un asentamiento con palés de madera (elevados del suelo 40 centímetros) en el que me caben 90 colmenas. ¡Una pasada! ¡Y lo que he disfrutado montándolo, soñándolo, imaginando que las colmenas estarían bien asentadas en el suelo! Pues bien, allí pienso colocar las 28 colmenas que suba de La Rioja, añadiéndolas a las que ya he bajado este martes pasado.

Como veréis, soy un soñador. Pero también soy un currela nervioso que no cejo en mejorar lo que tengo, aunque tengo que reconocer que hay un abismo que separa lo que sueño y me gustaría tener con lo que sé y tengo que aprender. ¡Pero, chicos, se trata de estar en marcha, en camino hacia la mejora continua!

La semana que viene volveré a Valverde para continuar alimentando las colmenas y excitando la puesta de las reinas para que cuando venga la floración de los almendros tenga muchas abejas dispuestas a polinizar y facilitar una supercosecha de almendras. En eso estoy y por ello voy a esforzarme. 

Y aquí seguimos, esperando vender la miel del año pasado para recoger fondos y mejorar la situación con la adquisición de un madurador, mejorar la iluminación de la cochera donde está el obrador y algunas cosillas más. Todo se andará.

Por cierto, me he apuntado como voluntario en el Banco de Alimentos, pero este año voy a poder colaborar poco porque mi ayuda va a estar relacionada con pasar por los colegios dando charlas a los alumnos para concienciarles respecto a cómo tenemos que aprovechar los alimentos al máximo, a llevar una alimentación sana no tirando a la basura alimentos. Es una nueva aventura que quizá empezaré a trabajar el próximo curso, cuando esté "controlada" la pandemia y pueda pasar por las aulas sin temor a contagiar ni a ser contagiado. Ahora tengo que formarme, adquirir conocimientos y montar charlas dinámicas, atractivas, concienciadoras. Creo que este campo me va a gustar porque voy a volver a estar en contacto con alumnos.

Y este año hay buenas expectativas a nivel familiar porque nuestro hijo Alberto acaba sus estudios de CAFYD (Ciencias de la Actividad Física Y del Deporte) y el próximo año desea hacer el máster en Prevención y Rehabilitación de lesiones. Y nuestra hija María acabará el segundo curso de Fisioterapia, de cuyo aprendizaje está gozando enormemente. Casi todo y casi nada, dos hijos que están lanzados a la vida y de los cuales disfrutamos viéndolos crecer, estudiar y superarse, entrenar a tope para competir en los campeonatos de BTT (bicicleta de montaña) y de Triatlón (nadar, bicicleta y correr). Lo de menos, y lo de más, son las clasificaciones en las carreras (aunque también cuentan para estimularse). Lo importante es que llevan una vida sana, estudiando, practicando deporte y manteniendo cuerpo y espíritu a un nivel envidiable. ¡Cuánto echo de menos mis años de juventud haciendo deporte a tope! Ahora, la hernia discal me impide practicar atletismo, pero me mantengo "a tope" practicando bicicleta de carretera y de montaña. Aunque mis dos hijos me dan para el pelo y no puedo entrenar con ellos porque me dejan tirado cuando imprimen ritmos fuertes. ¡Qué cosas tiene el hacerse mayor!

Y por hoy, y por ahora, nada más. Nos vemos en el próximo compartir. Un abrazo y un fuerte ánimo a todos para superar esta pandemia. Mente lúcida, ganas de luchar y afán superación para estar dispuestos a servir a los que nos necesiten.

José Manuel

lunes, 5 de octubre de 2020

MEMORANDUM DEL AÑO 2020

 Buen día, amigos lectores.

Como ya había prometido en mi "carta" anterior, voy a intentar hacer una síntesis de cómo se ha desarrollado este año apícola 2020. Lo voy a hacer por dos razones, en primer lugar porque puede servir de ayuda para quien lea estas líneas, y en segundo lugar porque me puede servir a mí para hacerme consciente de lo que he hecho, de mis aciertos y de mis errores.

Comencé el año recogiendo cadáveres de colmenas. Cada semana se morían varias colmenas. Al final, trasladé 7 colmenas para la polinización de los almendros. Fueron momentos muy duros porque casi me entra una depresión de caballo. Aunque bajé sólo seis colmenas, he de decir que todas ellas estaban débiles, muy débiles. He reflexionado sobre el caso y todavía no encuentro la causa de que pasase de 40 colmenas activas en verano (pero con poco trabajo a causa de la sequía) a 7 miserias en el mes de febrero. Había comprado 25 núcleos el verano anterior, pero no hubo forma de que produjeran miel ni de que se salvasen de la muerte por inanición. Traté las colmenas con oxálico, pero creo que la varroa no fue la causa de la muerte. Ahí me queda un reto para seguir investigando, reflexionando.

Compre 50 núcleos a finales del mes de marzo. Los alimenté, estuve atento como una madre con sus crías, pero las lluvias continuas de primavera, acompañadas de frío en aquellos terrenos, dieron como resultado una cosecha de 60 kilogramos. Un verdadero desastre. También he de decir que los agricultores de la zona afirman que su cosecha de almendra de este año ha sido desastrosa a causa de la humedad y del frío. Pero bueno, los agricultores tienen sus problemas y yo tengo los míos.

Traje las colmenas de Valverde a Añavieja, es decir que las pasé de estar a 950 metros de altitud a estar a 1.050 metros de altitud. No sé por qué, pero todo comenzó a cambiar pues en el mes de julio comenzó a hacer calor y, con la humedad que había en el suelo, las plantas echaron flores, especialmente la jara, las lavandas se pusieron hermosas y comenzaron a trabajar las abejas como si estuvieran poseídas por el diablo. En la primera cata de miel extrajimos 800 kilogramos. Dos semanas después extrajimos 500 kilogramos y, hace dos semanas hemos extraído 450 kilogramos.

Por tanto, buen año de miel, con colmenas potentes para encarar el otoño y el invierno. Las estoy tratando y alimentando desde hace un mes y espero que pasen el invierno sin problemas. Dentro de dos semanas las trataré con gas oxálico y esperó eliminar la mayor cantidad posible de varroas.

En cuanto a mi infraestructura, he de decir que he comprado un Nissan Terrano de 2ª mano que funciona bien, pero con el cual tuve dos problemas. Primero fue que tardaron más de 2 meses en dármelo, y me lo dieron mal reparado, con carencias. La reparación de la avería la tuve que pagar yo. Me parece que así no se debe actuar, pero quien lo hizo, bien fuera el vendedor o el taller mecánico, me dejan serias dudas como profesionales y como personas. Lo segundo que me ha sucedido es que después de entregarme el Terrano, han aparecido otras averías de las cuales no me habían informado. Vuelvo a repetir que eso forma parte de la ética o de la no ética de quienes me dieron el vehículo. Me he tenido que gastar varios cientos de euros en reparar otras averías de las cuales no me habían informado. Espero no actuar en mi vida del mismo modo que han actuado estas personas. Pero después de pasar el Terrano por mi taller de confianza, el vehículo funciona bien, sube cuestas tirando del carro cargado hasta los topes sin necesidad de poner la reductora, no consume mucho y me siento seguro con él, por ahora.

Continuando con la infraestructura, he mejorado el remolque poniéndole puertas traseras. Bueno, eso lo ha hecho mi hermano pequeño, Amancio, al cual le estoy muy agradecido. El hecho es que ahora da gusto trabajar, todo es más sencillo, más ágil, las abejas no invaden el espacio del carro... Además, mi hermano también me ha ajustado el enganche del carro al Terrano, le ha puesto el supletorio para la conexión eléctrica... Tengo una gozada de hermano.

En cuanto al almacén, he decir que he trabajado seriamente para mejorar las condiciones de almacenaje de cuadros o bastidores. Ahora es casi imposible que me ataque la mariposa y me destruya los cuadros. La obra ha sido progresiva, pero ya he colgado 800 cuadros, he barrido, el local y lo he raspado, he puesto iluminación con bombillas led que se alimentan de dos baterías de coche. ¡Es un placer trabajar en estas condiciones! Y espero mejorarlas en la próxima campaña.

Este fin de semana he mejorado el asentamiento de Valverde donde bajaré las colmenas para la polinización. He colocado palés de base. He serrado los palés por la mitad y así tengo juego para colocar 4 colmenas por palé. Estuve trabajando el sábado por la mañana (¡qué viento, que frío!) y dejé el asentamiento preparado para colocar 55 colmenas. Llevé todos los palés preparados desde Añavieja, con el remolque cargado hasta arriba y después fui limpiando el suelo de aliagas, de piedras... con ayuda de azada y un buen par de guantes de cuero. El próximo viaje al asentamiento llevaré más palés y dejaré preparado el lugar para colocar 80 colmenas.

Estoy muy orgulloso y contento porque en el asentamiento de Añavieja he podido trabajar a gusto, muy a gusto, dado que ha quedado precioso. Bueno, quedó bien montado porque me segundo hermano, Carlos, con su tractor y su pala, me allanaron el lugar y me lo dejaron tal y como yo lo soñaba entonces. El próximo invierno le pediré a mi hermano que vuelva al asentamiento y lo mejore más porque ya tengo pensado y diseñado el proyecto para colocar todas las colmenas en tres filas, mirando hacia el sur, con pasillos para moverme con el Terrano y el carro sin hacer grandes esfuerzos. Además, y esto es otro logro, el bebedero de agua de mil litros ha funcionado a la perfección en los días de mucho calor. Tengo pensado, para el próximo invierno, colocar un embudo de un metro cuadrado de superficie que me recoja las aguas de lluvia y así las abejas dispongan de agua destilada, sin cloro. Todo se andará.

Por último, he colocado sobre un pedestal de palés, un depósito de agua de mil litros y le he puesto un grifo de salida de agua. Bajo el grifo he colocado una encimera de inoxidable, con su correspondiente seno, debajo he puesto un bidón para la recogida de agua, he preparado un dosificador de jabón, un rollo de papel de cocina y una caja de plástico para depositar en ella el papel usado. De este modo, cada vez que trabajo con colmenas, con cera, con miel... me lavo las manos con jabón, me las seco y recojo el papel sin manchar mi "almacén". Estoy muy orgulloso de este toque higiénico.

No me vienen más reflexiones a la mente. Espero acabar este año con el tratamiento de oxálico y trasladar las colmenas al almendro en el mes enero.

Creo que he dedicado mi tiempo para esta reflexión y espero tenerla presente cada vez que me entren dudas o me desanime.

Nada más por ahora. Voy a preparar la comida para irme a Añavieja esta tarde porque mañana comenzamos a recoger las patatas en las fincas de mi hermano Carlos. Hay tajo para dos semanas y espero ser útil a mi hermano y dar lo mejor de mis escasas fuerzas (cada año tengo más dolores por todo el cuerpo).

Un abrazo y me leéis en la próxima, cuando os cuente cómo me ha ido con la recogida de la patata.

José Manuel

viernes, 2 de octubre de 2020

CARTA DESDE SUCUMBÍOS, DESDE LA CUNA DE "LAS CASAS DE LOS NIÑOS"

 Buenos días nos sean dados a todos, especialmente en este momento en que estoy viendo llover a través de los cristales de mi ventana. ¡Por fin llueve, ha llegado el otoño!

Pasando al tema del que os quiero hacer partícipes, os transcribo textualmente la carta que nos ha enviado el Padre Pedro Luis Rodríguez Aliste desde Sucumbíos (Ecuador). No tiene desperdicio pues de forma sencilla resume sus 25 años de misionero en tierras de misión. ¡Qué ejemplo de entrega viviendo entre los niños, creando casas y dando luz, vida y futuro a muchos niños que posiblemente no hubieran tenido ese futuro! Y con él hay muchos otros misioneros de allí, ecuatorianos "tirados p'alante", como Gladys. Un ejemplo para sacerdotes y monjas europeos a los que el Papa Francisco les recuerda frecuentemente que es necesario ir a trabajar a las "fronteras", a los extrarradios, a los lugares donde hay necesidad de evangelización, de misión, de entrega.

Lo dicho, os entrego en caliente, recién sacado del horno, el testimonio de Pedro Luis. En otro momento os hablaré de cómo nos ha tratado el año 2020 a los que trabajamos en Añamiel Solidaria.

Un abrazo.

José Manuel

Cascales, Ecuador, 1 de octubre de 2020

Fiesta de Santa Teresita

 Queridas amigas y amigos solidarios con las Casas de los Niños:

 Hace dos días, era 29 de septiembre, fiesta de los arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Y un día como ese, del año 1995, con “temor y temblor”, aterrizaba en el aeropuerto de Quito por primera vez. Y pedía a los ángeles la protección que pensaba, en mis miedos, que iba a necesitar. Son 25 años en América donde soñaba venir desde que, siendo un niño, los misioneros carmelitas nos hablaban de la Misión de Sucumbíos, de los animales, de la selva, de mil aventuras…

 Veinticinco años son ya años como para poder mirar atrás y ver las cosas desde una distancia necesaria, ver nuestra Iglesia, ver las comunidades, ver las gentes, ver las obras, ver los niños… y ver los rostros que han construido estos años. Y recuerdo la frase de D. Pedro Casaldáliga que acaba de fallecer:

                       “… Al final del camino me dirán:

¿Has vivido? ¿Has amado?

Y yo sin decir nada,

abriré mi corazón lleno de nombres”.

 Y es lo que quiero hacer en el día de hoy, LA FIESTA DE SANTA TERESITA, nuestra patrona, abrir mi corazón lleno de nombres que en 25 años son muchos. Y de estos 25 años, 21 ya son propiedad de la “Casa de los Niños Santa Teresita”. Desde aquél 1999 en que se despedía el siglo como para decirnos que había que comenzar algo nuevo. Y comenzaron los nombres que llenan mi corazón. Desde el Grupo Misionero Santa Teresita de Gijón que nos prestó su nombre, han seguido muchos nombres, propios algunos, comunes otros: 

Gijón, parroquia, grupo, Martina, voluntarios, puente, rastrillo, Reinosa, radio, casa, Santa Teresita, nombre, Ávila, Blanca, bloque de aulas, trabajo comunitario, computadoras, Arnedo, escuela, Scouts, “Vallaroso”, Tomás, campamento, playa, Toño, felicidad, ambulancia, dolor, Beatriz, Josean, Abuelos, Gabriel, AMISAMIS, Alfonso, Burgos, Diputación, Fidel, misiones, Cascales, Jambelí, NUDO, San Carlos, “Casa de la Igualdad”, ASDE, Oviedo, Grupo Misionero, San Juan de la Cruz, León, bocata solidario, colegio, La Coruña, Soria, Consejo Provincial, GAD, Sevilla, “Fundación Santa Teresita”, Providencia, Santa Rosa, HUAUQUIPURA, becas, Zaragoza, Carolina, enfermos, AECId, biblioteca, Murcia, solidarios, Luz y Vida, apadrinamientos, Añavieja, familia, “Abejas Solidarias”, miel, Logroño, Carmen, José Manuel, María, Alberto, “SAVE THE CHILDREN”, María, murales, películas, Heraldos, lejanía, Limones, NUDO, Tucumán, Elena, VOLUNTARIOS, Argentina, Adultos Mayores, Centro de Día, bailes, alegría, Villaviciosa, Maliaño, Semana Solidaria, Emi, Pepe, fiestas de Navidad, Ibarra, Patricio, familia, Guayaquil, Ceibos, Rocío, carmelitas, Alcedo, venezolanos, Parroquia Santa Teresita, La Victoria, Eugenia, Playas, NUDO, Quito, carmelitas, Parroquias, Miguel, sus niños, solidaridad, Cogollos Vega, parroquia, Granada, Maricarmen, Alemania, Munich, Ulrich, Berlín, voluntarios, yogurt, “Flor del Oriente”, Anabel, microemprendimiento, Eva, Alberto, concierto, teatro, valores, María José, Jesús, Wuawakunapak, ASA, Teresa, Huesca, Diputación, Monzón, Utebo, registro, comedores, DPZ, La Troncal, Lumbaqui, Cuenca, San Joaquín, Ruth, UDA, Rafa, Jonas, Itziar

 ¡Cuántos nombres! y ¡Cuántos faltarán! Pero lo importante no son los nombres, sino lo que queda, como escribió Monseñor Proaño: “Tú… te vas… pero quedan los árboles que sembraste”. Y los árboles sembrados por todos estos nombres son: 

ü  Diez Casas de los Niños, para más de 250 niños y niñas diarios.

ü  Un Centro de Día de Adultos Mayores para 45 personas.

ü  Tres Comedores para atender a 200 niños cada día.

ü  Una pequeña Planta de Lácteos para elaborar yogur, dulce de leche y frutas.

 Todos estos árboles se nos tambalearon desde marzo, con las restricciones tomadas por culpa de la pandemia, pero, por fin, al final de ese túnel divisamos ya un poco de luz. El lunes, 28 de septiembre, después de seis meses, entraban los primeros niños a nuestras “Casas de los Niños”. Ha sido una alegría muy grande. La pandemia, con la suspensión de las clases presenciales, ha sido otro golpe para la educación de nuestros niños. Las clases pasaron a ser por internet, pero la mayoría de ellos no tienen medios para poder seguirlas, pues o no tienen la tecnología, o no tienen luz, y “desconectaron” su formación. Por esta razón, y con nuestro proyecto “Creando Futuros”, hemos conseguido las tablets que son necesarias para que sigan las clases virtuales en nuestra Casa de los Niños. Eso sí, siguiendo el protocolo de seguridad, higiene y distanciamiento para evitar contagios.

 Las demás Casas de los Niños se irán abriendo en los próximos días, son lugares más lejanos y pobres, donde no tienen las clases ni siquiera por internet, donde seguiremos con las ayudas tan necesarias para que puedan descifrar y entender algo de los folletos que una vez a la semana les entregan los profes. Hemos visto que, para estudiar, los niños necesitan ayuda, ánimo, estímulo… que a veces no encuentran en la familia, y es lo que humildemente nosotros queremos darles. Que después de este tiempo de estar en casa, de no ir a la escuela, no pierdan la ilusión por estudiar y se queden fuera del sistema.

 El Centro de Día de Adultos Mayores y los comedores, tardarán más. A los adultos les estamos llevando a sus casas una bolsa de alimentos cada 15 días, dos al mes, con lo que pueden ayudarse en su alimentación. Aunque sabemos que los adultos necesitan más del cariño, de la compañía y conversación entre ellos, y es lo que de momento no se les puede dar... Los comedores de los niños, al no ser presenciales las clases, también se han reducido a ayudas esporádicas en sus casas.

 En la Planta de Lácteos, al no poderse hacer otras cosas, hemos seguido trabajando, produciendo yogur, mermelada de frutas y manjar de leche, llegando a vender lo que hacíamos a pesar que las economías andaban mal por todos los sitios. Tenemos ya otro registro sanitario en nuestras manos, del manjar de leche, y otro en proceso cercano. Este es un proyecto formativo y de apoyo a la comunidad en varios niveles.

 En medio de la Pandemia, también hemos seguido participando en los diferentes Consejos de ayuda a la niñez y adolescencia. Han sido duros tiempos en los que han aumentado los casos de malos tratos y diferentes abusos. Hemos podido realizar los Talleres Vacacionales para los peques, aunque haya sido por internet, y entre otras cosas, han podido hacer sus muñecos de títeres y hablar con ellos… Pero el acontecimiento más soñado para los niños y niñas, el Campamento en la playa, NUDO, que se viene realizando sin ninguna interrupción desde hace 16 años, no se pudo realizar, por motivos evidentes… ¡recuerden! les debemos un Campamento a los niños de este año…

 Y muchas gracias a todos los que nos han ayudado a que estos árboles plantados sigan firmes y frondosos. A todos esos nombres de 25 años y a ti cuyo nombre quizá no está en esa lista pero que sí está en el corazón de Dios que es más importante. Que Dios te pague, pues nosotros no podemos… muchas gracias.

 Pedro Luis Rodríguez Aliste

Casa de los Niños Santa Teresita


miércoles, 23 de septiembre de 2020

CONCLUYÓ LA CAMPAÑA DE EXTRACCIÓN DE MIEL

 Buenas tardes y buena protección contra el COVID.

El lunes y el martes de la semana pasada extraje la miel de 41 colmenas con la ayuda de mi hijo Alberto. Fueron dos días intensos en los que no hubo tiempo para nada, tan solo para trabajar y trabajar. Este martes, 22 de septiembre (fiestas de San Mateo, en Logroño, pero que no se celebraron por causa de la pandemia del COVID), terminamos de extraer la miel de las colmenas. 

Este lunes y martes, acompañado de mi esposa Carmen, extrajimos la miel de las 23 colmenas que quedaban pendientes. También embotamos la miel de la extracción de la semana pasada e hice algunos arreglos y novedades en el almacén donde cuelgo los cuadros (fue una granja de cerdos).

El año apícola hubiera resultado excelente si hubiéramos obtenido buena cosecha de primavera, pero solo fueron 69 pobres kilos de miel. Ahora, contabilizados los resultados, en temporada de verano y otoño, calculamos que obtendremos 1.750 kg, lo cual está muy bien si tengo en cuenta que sólo producían 60 colmenas. De lo sucedido se pueden obtener reflexiones que yo mismo me he hecho. La primera es que si me hubiera dejado llevar por el desánimo, la angustia y la depresión después de obtener los 69 kilogramos de primavera, es seguro que no hubiéramos obtenido la buena cosecha de verano. Pero en mi ego no cabe - por ahora - un espacio para el desánimo y por eso trabajé duro en junio, alimenté colmenas, las vigilé y mejoré las condiciones del asentamiento, puse un bidón de agua de 1.000 litros, igualé las bases de apoyo de las colmenas y les dediqué más cariño del habitual.

También he mejorado las condiciones de la vieja granja de cerdos. La he barrido y raspado para quitarle los restos secos que afeaban el espacio, he puesto una segunda bandeja doble de colgadores de cuadros, separados unos de otros para combatir la polilla, he puesto luces (3 bombillas de led) para poder trabajar cuando no haya luz natural. Queda todo muy práctico y muy bonito, hasta el punto de que puedo colgar 1.000 cuadros y evitar el ataque de la polilla.

Este fin de semana he tratado las abejas contra la varroa y a la vez las he alimentado para que las reinas pongan huevos. En semanas venideras las continuaré alimentando para aumentar la población de abejas y que afronten el invierno con fuerza. Al final de mes de octubre les daré el último alimento y las trataré con gas oxálico. Espero que con estos procesos pasen bien el invierno y comencemos el nuevo año con fuerza.

Ya tengo "in mente" nuevas ideas para mejorar el asentamiento de Añavieja, creando pasillos de entrada y salida para cada una de las filas de colmenas, poder dar cabida hasta 95 colmenas y trabajar cómodo, sin tener que llevar las colmenas y las alzas a mano desde el carro hasta el asiento de cada colmena. Además, he decidido bajar al asentamiento de Valverde varios pales, tablas y otros apaños para igualar el suelo donde colocar las colmenas pues está desastroso, con muchas piedras y difícil de trabajar.

El próximo año espero mejorar mi aprendizaje con nuevas propuestas y escuchando los consejos de mi maestro Íñigo.

Tiempo al tiempo y muchas ganas para sacar todo adelante. Ahora, lo prioritario es vender la miel que hemos cosechado. Ya enviamos 2.500 € a Ecuador al inicio de la pandemia y ahora vamos a enviar otros 4.500 €, que seguro que los necesitan para cubrir algunas necesidades.

La semana que viene vuelvo a Añavieja para "ayudar" a mi hermano en la extracción de las patatas. Nos esperan dos o tres semanas de curro y 7 hectáreas de patatas para trabajar.

Y nada más, por ahora. Sólo queda vender miel y sacar patatas. Buen reto para crear formas de venta de ambos productos.

Un abrazo.

José Manuel


martes, 25 de agosto de 2020

NUEVA CATA DE MIEL

Hola, amigos y amigas de Añamiel Solidaria.
La noticia de hoy es muy sencilla a la vez que complaciente. Ayer y hoy hemos vuelto a catar las colmenas y a sacar miel.
El resultado es asombroso. Hemos obtenido 500 kg, aproximadamente. Si hace 4 semanas obtuvimos 800 kg, ahora ha sido un poco menos, pero lo curioso es que las abejas siguen trabajando. Trabajan a ritmo más pausado que hace una semana, pero siguen trabajando. 
A finales del próximo mes de septiembre volveremos a catar las colmenas y quizás haya nueva sorpresa. 
Poco a poco, y apurando en los pequeños detalles, voy mejorando el colmenar, hago retoques en el carro de trabajo, he dejado instalado el sistema de lavado del carro y del todoterreno (ahora lo lavo todo en 5 minutos), siempre llevo la caja del todoterreno limpia y sin olores pues procuro trabajar siempre con ayuda del carro (esto lo he aprendido de mi maestro, Íñigo).
Además, he barrido el local con techado abierto donde guarda las herramientas de campo mi hermano (arado, sembradora, remolque, cultivador, tabla de hierro...) y da gusto trabajar con limpieza.
También he observado que las abejas se surten del agua del depósito que monté en invierno. Allí acuden a cientos, a miles, para surtirse y alimentar y refrigerar las colmenas. Es una gozada descubrir que todo funciona, más o menos, como lo había ideado y da gusto trabajar así.
Así es que, amig@s, si tenéis un apiario y queréis sentiros orgullosos de cómo funciona, sed limpios, sed ordenados, llevad al día el control de lo que hacéis y... es probable que obtengáis mejores resultados de los esperados habitualmente.
Y nada más por hoy, ahora toca limpiar el obrador, raspar el suelo para retirar los puntitos de cera y de propóleo, fregar herramientas y esperar a que el mes de septiembre sea pródigo.
Un abrazo,
José Manuel

viernes, 7 de agosto de 2020

HEMOS SACADO MIEL

 ¡Hola, amigos y amigas, conocidos y demás familia!

¡Por fin hemos tenido una experiencia positiva! Durante dos días hemos estado trayendo alzas al obrador y sacando miel. ¡Mucha miel! Aún nos faltan por catar 14 colmenas, pero creo que en este caso podemos hablar de 800 kilogramos, algo impensable para nosotros. No somos una productora grande, no buscamos rendimientos a costa de maltratar la madre naturaleza, pero sí buscamos beneficiar con la polinización, enseñar lo poco que sabemos sobre abejas a otras personas, y ayudar en la medida de lo posible a las Casas de los Niños de Ecuador.

Así es que este año se cumplen todos nuestros deseos. No es una gran producción, pero con la miel que obtengamos podremos ayudar a otros y pagar algo de los 6.000 € que costó el Nissan Terrano.

Tenemos dos máquinas extractoras que funcionan de maravilla, las dos iguales, pero sólo utilizamos una de las dos porque nuestros hijos no vienen al pueblo a ayudarnos y nosotros no damos a basto con vivir en Logroño, trabajar en en el campo y extraer y vender la miel. Nos estamos planteando vender una de las dos máquinas extractoras, nuevecitas, mejoradas y adaptadas por nosotros. Ya veremos si sale comprador, pero 1.800 € es un precio razonable para quien esté interesado.

Y pasando a otro tema, tengo que decir que mi hijo Alberto, después de dos años de dentistas y mucho sufrimiento tras el accidente ciclista en una rotonda contra un todoterreno, hoy, esta mañana, ya le han quitado los hierros de la mandíbula inferior. Esperamos que antes de que acabe el mes le pongan la funda de porcelana del injerto y del implante de la mandíbula superior y pueda lucir su mandíbula díáfana, aunque la cicatriz del labio inferior cosido le va a quedar para toda la vida.

Pensamos que somos afortunados porque la vida nos da lo suficiente para vivir y porque podemos ayudar a otros. Tenemos dos hijos a los que queremos y apoyamos y por los que nos sentimos queridos, disfrutamos de un abuelo (por parte de mi familia) y de una abuela por parte de la familia de Carmen, estoy satisfecho de las relaciones familiares aunque me gustaría mejorar algunas, y hoy es un día hermoso porque he trabajado con las abejas a primera hora, después he hecho bicicleta de montaña durante una hora y cuarto (por eso me duelen menos los meniscos de las rodillas), he lavado los dos coches, y alimentado a un gatito callejero.

Y nada más por hoy. Y como canta el maestro Juan Manuel Serrat, hago mía su canción: "Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, aprovecharlo, que pase de largo depende en parte de ti...".

José Manuel