jueves, 8 de diciembre de 2016

“Ayudar a los demás siempre produce una gran satisfacción”

Hola, éste es el artículo que apareció en el periódico SORIA NOTICIAS. Agradecemos a la periodista - Eva y a su compañero David - el interés que han mostrado por dar a conocer el proyecto.

Las abejas de Añavieja trabajan con fines solidarios en un proyecto que busca obtener fondos para una escuela de la localidad ecuatoriana de Sumbíos. Su miel, de gran calidad es vendida de forma desinteresada, al igual que el trabajo que desarrolla un grupo familiar que no escatima ni voluntad ni tiempo para ayudar a quienes así lo precisan.
Mari Carmen y José Manuel componen un matrimonio de Logroño que ha conseguido involucrar a familia y amigos en el proyecto. Sacan tiempo de donde no lo hay para ir a Añavieja cada quince días y atender a sus abejas. Envían todo el dinero que recaudan a una escuela en Sucumbíos (Ecuador). Son, como los definen sus amigos, una mezcla perfecta de nervio y paciencia que crea una personalidad especial que ha permitido que Añamiel saliera adelante.
P: ¿De dónde surge el proyecto? ¿Por qué Miel Solidaria?
R: Un día, estando en Logroño, me acerqué a una tienda a comprar algo y me encontré a un conocido de Scouts en silla de ruedas. Y me quedé sorprendidísimo porque lo vi muy afectado y luego hablando con él me dijo que, a pesar de eso, estaba colaborando con un proyecto en Ecuador. A partir de eso, me vine a casa y dije: ¿te das cuenta de cómo alguien que no puede está ayudando? Y nosotros que podemos, no estamos haciendo nada. Entonces a partir de ahí empecé a hablar con mi mujer y no sabíamos por dónde tirar. Al final decidimos trabajar con las abejas, que yo he trabajo alguna vez. Le dije: no tengo ni idea, pero ya aprenderemos.
P: ¿Sin saber nada, empezasteis a producir a miel?
R: Bueno, empezamos a tener pérdidas de dinero por producir miel. Al principio siempre decíamos que la misión saldría mucho mejor parada si dejáramos de hacer miel y enviáramos el dinero que invertimos. Los tres primeros años fueron un fracaso, era todo inversión. Y además, como no sabíamos, nos metimos en una forma de producción, en un tipo de colmenas que era nefasto. Era muy natural, pero solo funciona en lugares donde las condiciones ambientales sean buenas; y aquí, como son muy adversas y hace mucho frío, tienes que ayudar a las abejas a que produzcan, primero más abejas para que luego puedan producir la miel. Además aquí al ser un sitio muy frío la temporada es reducidísima, dos o tres meses nada más. Entonces si no les ayudas moviéndolas es una pérdida total.
P: Habéis dicho que la inversión inicial fue grande, ¿contasteis con algún tipo de ayuda institucional, subvenciones?
R: No, nada. Llegamos a coger el modelo de colmena africano y fuimos nosotros quienes trajimos la madera y nos hicimos 100 colmenas trayéndolas desde 150 kilómetros de aquí. Acabé descomponiendo la colmena y trayendo las piezas que nos fabricaban en un pueblo de La Rioja, haciendo viajes. Lo gordo, es que después del trabajo que nos llevó fabricar las colmenas, hubo que desmontarlo todo porque ese sistema no nos servía.
P: ¿Y cómo volvisteis a empezar?
R: Pensamos: no sabemos; vamos a cambiar. Este sistema que hemos elegido que nos parece tan natural y tan bonito es pura poesía porque no produce. Así que nos prestaron 20 colmenas de un chico que tuvo miel en el pueblo y las quitaba. Nos las dejó para empezar a ver qué tal nos iba. Ahora tenemos ya en torno a las 70 colmenas.
P: ¿Por qué Sucumbíos y no otro lugar?
R: Porque mi amigo, por el que surgió la idea, nos habló de dónde venía el proyecto y contactamos con otras personas, coincidimos con el padre Pedro Luis, que es el misionero, y tuvimos varias reuniones y nos fuimos metiendo cada vez más. Al principio había unas aportaciones económicas bajísimas porque los primeros años producíamos alrededor de 200 kilos y, al siguiente año, cuando produjimos más de 300 kilos pensábamos que bajaba Dios y la Providencia.
P: ¿Cómo fue el cambio por el que pasasteis a multiplicar la producción?
R: Cuando cambiamos de colmenas volvió otra vez la Providencia a llamar a la puerta y entonces Mari Carmen, que estaba colaborando en la parroquia, le dijeron de alguien en Ezcaray que sabía mucho de colmenas y le llamamos. Era Íñigo. Le contamos el proyecto, nos escuchó, le hablamos de los fracasos y la verdad es que nos encontramos con un ángel porque, se calló, no dijo nada y al final nos llamó y nos dijo: “oye, que he decidido que sí, que os voy a enseñar”. Porque claro, o te enseña alguien o no puede ser. José Manuel se había leído muchos libros, incluso se los había estudiado, pero luego ibas a trabajar con las abejas y todo mal.
Íñigo dijo que nos enseñaba y José Manuel fue muchísimos días con él a trabajar, a aprender y así seguimos. Es profesional, vive de ello y quiere enseñar. Porque los apicultores no quieren contártelo, no quieren enseñar; es un mundo tremendamente cerrado; es como si fueras a invadirlos. Íñigo se lo pensó y decidió ayudarnos primero porque creía en nuestro proyecto y, segundo, porque no íbamos a ser competidores suyos.
P: ¿Alrededor de cuánta gente puede estar colaborando con el proyecto?
R: Comprando miel hay muchísima gente que ni conocemos y colaborando en todo el proceso de elaboración, producción, etiquetado, embotado... estamos la familia y toda aquella gente que cuando no llegamos viene y nos ayuda. Alrededor de 20 ó 30 personas que si no hace falta, no vienen, pero si los necesitas no fallan. Y cuando estás agobiado y alguien viene, el agradecimiento se multiplica por tres.
P: ¿Hay alguien que les haya llamado no para colaborar comprando miel sino trabajando?
R: Sí, ha habido gente que lo ha hecho. Pero el problema es que nuestro tiempo es muy limitado y, mientras enseñamos, no hacemos lo demás. Necesitamos a alguien que venga y rápidamente sepa lo que tiene que hacer. Este verano vinieron un par de amigas a las que estuvimos enseñando y luego ya se quedaron dos o tres días, entonces ya sí que mereció la pena. Sí hay gente disponible, pero el problema es que hay que especializarlos. Yo (José Manuel) no me fiaría de que nadie viniera conmigo a trasladar colmenas, sólo de quien me ayuda actualmente porque sé que van a responder.
P: Vuestros hijos eran muy pequeños cuando empezásteis y ahora son adolescentes, ¿cómo se consigue que quieran venir aquí a ayudar a hacer miel y que no quieran estar por ahí con sus amigos?
R: Peleando, sólo peleando (risas). Pero son unos niños muy buenos, siempre están por aquí ayudando. Eso sí, cuando no hay miel también se alegran. Pero cuando nos decidimos a hacer esto, que ellos tenían 8 y 10 años, nos sentamos todos y lo hablamos. Fue un compromiso familiar aunque nadie sabíamos dónde nos metíamos. Ha habido veces que incluso hemos pensado porqué lo hicimos. No fue tampoco una imposición, lo hablamos y los niños cuando les presentas un proyecto ilusionante son manipulables; pero al menos se habló y no se impuso.
P: ¿Les gustaría que sus hijos continuasen con el proyecto algún día?
R: Por gustarte, te gusta. Pero serán ellos los que sabrán lo que tendrán que hacer. Por otro lado, tampoco sabemos dónde va a acabar el proyecto. Esto no es cerrado, está vivo; entonces esperamos que evolucione, pero esperaremos lo que el tiempo y la vida depare teniendo el objetivo claro. Porque no es un proyecto para enriquecernos, si fuera para eso ya lo habríamos dejado, con nuestros sueldos es bastante.
Siempre pienso que mis hijos ojalá hicieran algo que nos les repercutiera económicamente, que les creara problemas para que tuvieran que trabajar más por los demás, esto les haría mejores personas.
P: ¿Cómo explicaríais que merece la pena?
R: Simplemente así, diciendo que merece la pena la satisfacción que te da el ayudar a los demás. Si la gente hace la prueba, lo verán. Pero si no te decides, nunca haces nada. Pero si te decides y lo haces, irás a más porque te da muchas satisfacciones.

domingo, 4 de diciembre de 2016

SOMOS NOTICIA EN LA PRENSA

Hola, amigos/as:
Hace dos semanas tuvimos el placer de recibir a la prensa en nuestra casa. En este caso fueron dos jóvenes periodistas quienes se acercaron y quisieron conversar con nosotros.
Como teníamos claro que deseábamos que la imagen de Añamiel respondiera a la realidad de Añamiel, invitamos a algunos de los colaboradores del proyecto que viven cerca de Añavieja a la sesión de fotografía y a la entrevista que mantuvimos posteriormente.
Nos hubiera gustado que hubieran aparecido las opiniones y aportaciones de los colaboradores que aparecen en la fotografía (tía Rosa, José, Ricardo) para que cuantos seguís este blog hubierais entendido cada vez con más profundidad que el proyecto Añamiel no es solamente proyecto de una familia de apellidos y sangre, sino que es una familia de corazones unidos, sentimientos compartidos, proyecto extensivo a todo aquel y a toda aquella persona que quiere invertir parte de su tiempo en trabajar para obtener financiación económica y financiar proyectos de vida: escuela, comedor, centro de acogida, personas sin recursos... Por eso ahí aparecen en la foto la tía Rosa de Añavieja, el amigo José de Dévanos, el entusiasta Ricardo "avecinado" en Añavieja desde hace dos años.
En fin, que lo mejor del proyecto son las personas que lo compartimos, que nos relacionamos con la excusa de la miel y de las abejas, que creemos que hay algo más que hacer dinero, que el proyecto engancha y crea lazos que acercan a las personas.
Eso es todo por hoy, otro día más.
Y recordad: ¡Sed felices, puñetas!


viernes, 4 de noviembre de 2016

LOS POBRES ENCUENTRAN SU ESPERANZA

Hola, amigos y amigas:
Os hago llegar un precioso vídeo de cómo se ha llevado a cabo la restauración de una casa en un barrio de Guayaquil (la zona pobre, no la de los ricos). Es precioso, es estimulante ver a un cura motivando, estimulando a los adultos y atrayendo a los niños a la escuela. Desde Añamiel Solidaria nos identificamos con el proyecto, lo aplaudimos y lo apoyamos.
Dios se hace cercano a los más desfavorecidos, aunque sólo sea en pequeños rincones.
Un abrazo a todos.
José Manuel

lunes, 24 de octubre de 2016

SE ACABÓ LA TEMPORADA MELÍFERA

¡Salud! a todos los que seguís este blog.
Sí, amigos y amigas, sí, el pasado fin de semana hemos concluido con el trabajo apícola. Me quedan dos o tres visitas para tratar las colmenas contra la varroa y de ahí en adelante descansaremos hasta febrero-marzo.
Este fin de semana pasado ha sido de tute, tute, tute. El viernes por la noche hicimos dos viajes con colmenas para traerlas hasta la zona de invernada de Añavieja. A la vez dos de nosotros estuvimos embotando miel. Así hasta las 10 de la noche.
El sábado me levanté a las siete y pico y me dirigí hacia otro pueblo para traer colmenas. Comenzó a amanecer cuando ya volvía hacia Añavieja.
Después, mientras nuestros hijos seguían embotando miel, Carmen y yo estuvimos limpiando cuadros y dejando todo el material limpio y pulcro para la próxima campaña.
La tarde del sábado sirvió para limpiar, lavar el obrador... Y el domingo por la mañana lo aprovechamos para acabar de limpiar los extractores y dejar todo como los chorros del oro.
¡Buen tute nos hemos dado!
Si sois clientes de nuestra miel, os informo que sólo hemos cosechado 250 kg. Una miseria. Eso sí, la miel es de brezo puro, densa, energética, ¡una pasada! Por cierto, este fin de semana ya hemos vendido 50 kg y sólo nos quedan 200 kg.
Ya tenía ganas de disponer de más tiempo durante los fines de semana en Añavieja. Los últimos meses han sido tan intensos que no había tiempo ni para coger la bicicleta y salir a entrenar. A partir del próximo fin de semana esperamos disfrutar del campo, de paseos, ¡de levantarnos tarde por la mañana!
En próximos correos os informaremos de cuánto dinero hemos cosechado esta campaña y que vamos a enviar fuera.
Un abrazo.
José Manuel

miércoles, 12 de octubre de 2016

DOS MESES DE SUFRIMIENTO Y REFLEXIÓN

Buenas noches, deseada esperanza.
Desde ayer, martes, hasta hoy miércoles (12 de octubre, día del Pilar) llevo dos días de dolor de cabeza. Sí, sí, dolor de cabeza, migraña, como consecuencia de pérdidas de visión (visión borrosa que permanece como visión durante aproximadamente 45 minutos, a veces un poco más). Cuando recupero la visión me invade una jaqueca o migraña que me atonta, no me deja pensar con lucidez y más que caminar por la vida creo que me dejo llevar como un zombi. Ayer tuve pérdida de visión mientras impartía clase de Valores a mis alumnos; una hora y media después, en la reunión de Equipo de Nivel volví a tener nueva pérdida de visión. Al llegar a casa, comí y me tumbé en el sofá para dormitar y después pasee durante un rato, erráticamente, por el parque.  Hoy, 12 de octubre, he practicado bicicleta durante 1 hora y cuarto, rodando, sin forzar y al llegar a casa he vuelto a tener pérdida de visión antes del mediodía. Por la tarde he tenido nueva pérdida de visión y nueva jaqueca.
¿Qué le sucede a mi cuerpo? Creo que está diciéndome que ya era hora de que me ocupara de él y que relajara un poco porque con mi colitis ulcerosa con sangre y mis pérdidas de visión se está degradando poco a poco.
Todo viene a cuento de que durante los meses de agosto y septiembre mi madre ha caído muy enferma, ha sufrido mucho, muchísimo, ha ido agonizando en un continuo y permanente dolor. Los turnos de estancia a su lado de mañana, tarde y noche nos han ido agotando a todos, o por lo menos a mí. He mantenido el tipo (bueno, eso es un decir) y cuando por fin falleció mi madre el día 1 de octubre comencé a darme cuenta de que yo estaba hecho una miseria (diarreas continuas, expulsión de sangre... y ahora pérdidas de la visión y jaquecas). No lo cuento por ahí por no ir de "hombre doloroso" y crear preocupación y angustia en mi entorno, pero ¡qué duro y emocionalmente inestable se mantiene mi cuerpo y cómo repercute en mi mente!
Han transcurrido 10 días desde entonces y soy consciente de que necesito encontrarme a mí mismo y mirar con sosiego, con paz interior y con mimo a este hombre que ahora os escribe esta reflexión y que anda luchando en la vida y en el colegio dando lo mejor de mí mismo, pero bastante mermado.
Después de todo lo dicho podréis comprender que desde el mes de agosto no haya escrito nada en este blog, de que las abejas han pasado a un segundo plano y que las incidencias habidas durante estos meses se hayan quedado olvidadas o guardadas en un oscuro túnel.
El verano ha sido muy seco, extremadamente virulento en calores y en falta de alimento para las abejas. Algunas colmenas han muerto por falta de alimento o de agua y la mayoría de ellas ha quedado mermada en el número de abejas. Cuando subí las colmenas de Valverde de Ágreda, después de pasar la primavera, muchas de ellas subían fuertes, llenas de abejas. Las coloqué en dos asentamientos, uno de encina y brezo y otro de roble y brezo, con agua cerca para saciarse. Pero...
Pero la sequía no dejó llorar a la carrasca ni al roble, tampoco dejó que el brezo brillante fuese tierno y jugoso para obtener néctar de él. Sólo los amaneceres un poco frescos dieron algo de trabajo a las abejas pues el brezo "se ponía tierno" y podían libar.
Pensaba que este año íbamos a sacar muchos kilos de miel, y además miel buena, de brezo, potente, energética. Pues de eso nada de nada. Obtuvimos 120 kilogramos en los primeros días de agosto, cuando vino TVE de Castilla y León, y de ahí en adelante empezó la ruina.
El pasado fin de semana catamos nuevamente la miel y obtuvimos otros 200 kg que estarán disponibles y a la vente dentro de dos semanas, cuando la miel haya madurado. Total, ¡320 kg!, una ruina, menos de la mitad que el año pasado.
Así es que este año es de esos que en las efemérides hay que olvidar porque han quedado afectados tres elementos constitutivos de importancia: la vida que se ha ido, la salud que se ha degradado y la producción que no podrá ser de gran ayuda para otros.
Es todo, amigos y amigas. No sé si me he confesado o si me he propuesto dar pena, pero es lo que ahora fluye por mi mente, la cual adolece de cierta jaqueca.
Pido a la Providencia que me dé energía para afrontar mañana las clases y ser el mejor yo de mí mismo para darles a mis alumnos lo mejor, lo más cercano, cariñoso y profesional vocacionado que subyace en mi fuero interno.
Un abrazo para tod@s.
José Manuel

sábado, 20 de agosto de 2016

FUIMOS NOTICIA EN TELEVISIÓN DE CASTILLA Y LEÓN

Hola,amigos y amigas:
Llevamos un verano nefasto,tanto las abejas como nosotros. Pero os vamos a dar una noticia en forma de película.
En este verano de sequía hemos recibido la visita de Televisión Castilla y León. Os ofrecemos la película para que la disfrutéis. Es una gozada la frescura del programa, la juventud implicada y la visión del Proyecto que implica a muchas personas.
Sin más, con ustedes.... AÑAMIEL SOLIDARIA.
Un abrazo.
José Manuel

domingo, 31 de julio de 2016

SEGUIMOS EN LA LUCHA

Hola, amig@s:
Este título puede parecer un poco pretencioso, como si hasta la fecha no hubiese habido descanso en una interminable batalla. El hecho es que yo lo vivo así por diversas circunstancias.
El final del año apícola 2015 y el principio del año 2016 no han dado más que para disgustos. He tenido que adquirir 25 núcleos nuevos o enjambres (eso se llama invertir dinero), he hecho 20 enjambres con mis colmenas y sólo me han resultado buenos 10 (eso se llama perder el tiempo y no aprender), la producción de miel de romero fue nula (eso fue una ruina) y la producción de miel de tomillo duró sólo 10 días (a eso lo llamo yo invertir para no ganar). Total, que esto no funciona de acuerdo a como había planeado yo.
Llegó finales de junio y no había ningún tipo de flor en la zona, ni en el llano ni el encinar. La sequía lo dejó todo aniquilado. Llevamos casi un mes sin haber llovido ni una gota de agua y las reinas de cada colmena necesitan que haya algo de floración para que al entrar las abejas el polen a las colmenas, la reina se active y comience a poner huevos y a crear vida, a crear futuro. Como no hay flor, no hay polen; y como no hay polen el número de abejas se reduce en las colmenas. La única solución a esta situación es dar de comer a las abejas para que la reina piense que se reactiva el campo y comience a poner huevos.
Llevo un mes dando de comer a las abejas. Cada colmena, cada núcleo de abejas lleva comidas 5 bolsas de jarabe. Las reinas parece ser que se están animando y van poniendo huevos y naciendo abejas. Y ahí viene mi incertidumbre. Imaginaos que he puesto las colmenas a tope de abejas dispuestas a pecorear en el encinar y resulta que el encinar – como  consecuencia de la sequía – no produce el mielato (jugo de la encina) ni el brezo hace brotar sus florecillas. Pues resultará que esta segunda inversión en tiempo y en dinero ha sido en vano y no habrá más miel. Yo sigo trabajando para que esto salga adelante, después Dios y la naturaleza dirán lo que deban decir.
Me cuesta aceptar esta situación del mismo modo que me cuesta aceptar mi colitis ulcerosa (con sangre) que llevo padeciendo desde hace 6 años y que me tiene desconcertado. Hace 9 días iba entrenando con la bicicleta y un coche se me llevo en una rotonda y me dejó un poco maltrecho de cadera (la cadera en la que llevo una lesión de bursitis desde hace dos años). El martes pasado estuve ingresado en un box del hospital y me introdujeron lentamente (durante 3 horas) una medicación por goteo para combatir la puñetera colitis ulcerosa. Dos días después comencé a notar debilidad general en todo el cuerpo, sobre todo debilidad mental. He estado 4 días con “fiebre” de 37 y varias décimas, han continuado las diarreas y esto parece que va camino de no corregirse.
Dicen que “después de la tormenta viene la calma” y que después de llover escampa. Yo confío en mi fortaleza mental porque la fortaleza física, por ahora, no me acompaña. Lejos quedan mis tiempos de juventud, de tiempos de montaña, de trasvesías, de escaladas haciendo el salvaje y jugándome la vida en la montaña inconscientemente. ¡Qué fuerte era entonces y qué peligro tenía para todos aquellos que me acompañaban muchos fines de semana a Pirineos, al San Lorenzo en invierno, al Mont Blanc (por cierto, allí me despeñé en el glaciar de Bossons y tuvieron que rescatarme con helicóptero). ¡Qué tiempos aquellos y qué duro me había hecho! Y ahora una miserable colitis ulcerosa me tiene debilitado. Dicen que son los nervios, que me lo tomo todo muy a pecho y que somatizo los problemas, los trabajos, la vida. Será eso, pero yo procuro tomármelo cada vez con más calma.
¡Vaya discurso, vaya rollo, vaya desahogo! Algunos y algunas que hayáis leído esta novela seguro que habéis pensado que soy un flojo, que vosotros lo estáis pasando peor, que la vida os está dando por todos los lados y que no veis que se aclaren las nubes oscuras del horizonte. Sólo se me ocurre deciros que estoy con vosotros, que ¡ánimo!, que las cosas están cambiando y que nosotros estamos EN LA LUCHA (como dice el título de esta colaboración).
Me pongo a pensar en positivo para decir que algo sí que ha cambiado en este último mes, que he adaptado un remolque de balas de paja para convertirlo en un remolque de transportar muchas colmenas, que las colmenas van teniendo cada vez más abejas, que mi hijo se va espabilando un poco y está trabajando algunos días por la mañana atando balas de paja para sacar un dinerillo y poder pagarse el entrenador personal el próximo curso, que tengo muchos familiares, amigos y amigas que me quieren, que escucho las reflexiones de mi hija de 15 años y aprecio que tienen buen sedimento…
La lectura del Evangelio de hoy nos hablaba de no atesorar tesoros en la tierra, de no poner al dinero en el primer objetivo de nuestra vida, de no mirarnos el ombligo como si fuéramos el centro del mundo, que compartiéramos con los demás. La homilía del cura Alberto ha sido una gozada, parecía que se metía en el papel del Evangelio. Nos ha hecho pensar a mi familia y a mí que estamos aquí para ser felices y para procurar felicidad a los demás.
Es todo por hoy. Me canso, me cuesta pensar y expresar con palabras claras lo que me surge. En otro momento os contaré más.
Un abrazo para todos y sed felices hoy, mañana ya veremos cómo lo intentamos.
JoséManuel